Lo Que Las Heces de tu Gato Dicen Realmente Sobre su Salud
Seamos realistas: a nadie le gusta escarbar en la caja de arena, pero revisar las heces de tu gato es una de las mejores maneras de saber si se siente bien. Aquí tienes un resumen sencillo de lo que debes revisar, en términos simples.
Heces líquidas
Piensa en charcos líquidos o una sustancia pegajosa; además, suele oler mucho peor de lo normal.
Por qué ocurre: Puede ser malestar estomacal por una comida en mal estado (¡quizás comió algo que no debía!), lombrices, estrés (como una mudanza o una nueva mascota) o incluso una infección.
Qué hacer: Si solo es un accidente, ignora su siguiente comida, pero asegúrate de que beba mucha agua (la diarrea lo reseca rápidamente). ¿Pero si dura más de un día? Llama al veterinario; es posible que necesite medicamentos para curar lo que le esté molestando.
Heces con sangre al final
Verás vetas rojas o, ocasionalmente, sangre gelatinosa.
Por qué ocurre: Esto no es normal; podría deberse a una infección, un pequeño desgarro en los intestinos o incluso a algo afilado que hayan comido (como un hueso pequeño o una cuerda).
Qué hacer: No esperes, acude al veterinario de inmediato. La sangre en las heces podría indicar que algo anda mal y deberán averiguar la causa rápidamente.
Heces con forma de bolitas
Pequeñas bolitas duras, secas, quebradizas y probablemente difíciles de expulsar para tu gato.
Por qué ocurre: Lo más probable es que tu gato no beba suficiente agua. O que su comida sea baja en fibra; los gatos la necesitan para que las heces se distribuyan con fluidez.
Qué hacer: Intenta mezclar comida húmeda con sus croquetas secas (o cambiar a comida húmeda) para aumentar la humedad. Una fuente de agua para gatos también puede inducirlos a comer más; ¡a algunos gatitos les encanta el agua que se mueve!
Heces con lombrices
Asqueroso, pero importante: parecen ser pequeños trocitos blancos que parecen granos de arroz o hilos delgados (¡incluso pueden desteñirse un poco, qué asco!).
Por qué ocurre: Lombrices, generalmente por ingerir insectos, pisar tierra contaminada o, si es un gatito, incluso de su madre.
Qué hacer: Toma una pequeña muestra de las heces (¡usa una bolsa de plástico o un guante!) y llévala al veterinario. Te darán un medicamento antiparasitario, y es recomendable hacerlo cada pocos meses para mantener las lombrices alejadas para siempre.
Heces blandas y delgadas
Blandas, no mantienen su forma y se pegan a la arena como pegamento (recogerlas es lo peor, lo sabemos).
Por qué ocurre: A menudo por cambiar de comida demasiado rápido (¡los gatos odian los cambios inesperados!) O simplemente por un malestar estomacal repentino por algo que comieron.
Qué hacer: Si cambias de alimento, combina la comida nueva con la anterior de forma gradual durante una semana (empieza con un 10 % de la nueva, un 90 % de la anterior y luego aumenta poco a poco). Dale ingredientes más pequeños con más frecuencia e intenta añadir un poco de polvo probiótico a su comida; ayuda a asentar su intestino.
Heces pegajosas y pastosas
Grasosas, espesas y dejan residuos en la pala para arena incluso después de limpiarla.
Por qué ocurre: Probablemente tengan demasiada grasa en su comida o estén comiendo mucho más de lo que necesitan en una sola sentada (¡a los gatos les encanta comer en exceso si se lo permites!).
Qué hacer: Reduce el tamaño de las porciones: sigue la información de alimentación de su bolsa de comida, no sus maullidos de "¡Me muero de hambre!". Cambia a un alimento para gatos con menos grasa y mantén los horarios de alimentación habituales (¡nada de snacks aleatorios durante todo el día!).
Cómo se ve realmente la caca de un gato sano
Memoriza esto y sabrás enseguida si algo anda mal:
Forma: Como un tronco corto o una salchicha pequeña; firme, pero cede un poco al presionarla (similar a la textura de plastilina). Mantiene su forma al recogerla.
Color: De marrón claro a marrón oscuro; sin negro, rojo, blanco ni tonos anaranjados inusuales.
Textura: Lisa, sin trozos, sin gusanos, sin sangre; simplemente consistente.
Olor: Sí, huele mal, pero no es tan desagradable como para taparse la nariz y salir corriendo. Si es muy fuerte, es señal de problemas estomacales.
Frecuencia: La mayoría de los gatos defecan una o dos veces al día. Si defecan una vez al día o más de 3 veces, pruébalo.
Conviértete en un hábito mirar la caja de arena todos los días mientras la alisas. Si algo no va bien durante más de uno o dos días, no lo pienses dos veces: llama a tu veterinario. Unas heces sanas significan un gato feliz y cómodo, y eso es lo que todos queremos, ¿verdad?
